
La plancha es la máquina que más veces se enciende en un bar y la primera que se nota cuando está mal elegida. Si se queda corta, la carne se cuece en su jugo en lugar de sellarse. Si la placa es fina, cada vez que echas producto frío la temperatura se desploma y el servicio se atasca en plena hora punta. Estas son las tres decisiones que de verdad importan.
La placa: ahí está casi toda la diferencia

Entre una plancha de 200 € y una de 900 € lo que cambia, sobre todo, es la placa.
- Acero laminado de 6 mm. Calienta rápido y cuesta poco. Cumple de sobra en un bar de tapas, en desayunos o en un negocio de temporada. Por ejemplo esta plancha lisa de 55 cm o esta plancha de 40 cm en acero de 6 mm.
- Acero rectificado de 8 a 15 mm. Más masa significa más inercia térmica: la placa aguanta el bajón cuando sueltas seis hamburguesas de golpe. Es lo que pide una cocina con volumen. Míralo en esta plancha ranurada en acero rectificado de 8 mm o en esta de 60 cm en 15 mm.
- Cromo duro. El baño de cromo deja una superficie mucho menos porosa: se limpia en la mitad de tiempo, no transfiere sabores de un producto a otro y no se oxida. Si haces pescado y verdura en la misma plancha que la carne, esto deja de ser un lujo. Lo tienes en este modelo de 55 cm con baño de cromoduro y en esta plancha de 80 cm con baño de cromo.
Un apunte honesto sobre el cromo duro: alcanza menos temperatura máxima que el acero rectificado, porque lleva termostato para proteger el recubrimiento. Para sellar carne a fuego muy vivo, el rectificado sigue ganando.
Lisa, ranurada o mixta

Lisa vale para todo y es la más fácil de limpiar: es la opción por defecto. Ranurada marca el producto con el rayado de parrilla y escurre la grasa, ideal para hamburguesas y entrecot. Y si solo vas a tener una plancha y tu carta es variada, una plancha mixta de 73 cm te dará más juego que cualquiera de las dos por separado: media placa de cada.
El tamaño se calcula en hora punta, no en la media
Los 40 cm cubren barra, desayunos y bocadillos. Los 60 cm son la medida más vendida y la que encaja en la mayoría de bares. Los 80 cm entran cuando das menú o tienes varias elaboraciones a la vez, como en esta plancha de 80 cm. El error más caro es comprar corto: una plancha pequeña saturada te frena el servicio todos los días.
Para que te dure
Rasca en caliente al terminar el servicio, seca bien la placa si es de acero (si la dejas húmeda se oxida) y dale una capa fina de aceite. En cromo duro, nada de espátula agresiva ni estropajo metálico: se raya el recubrimiento y pierdes justo lo que has pagado.
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