En hostelería no basta con que la vajilla “parezca limpia”. La normativa de higiene alimentaria exige que los utensilios que entran en contacto con alimentos se limpien y desinfecten correctamente, y para ello la temperatura del lavavajillas industrial es un factor determinante. Un equipo que no alcance las temperaturas adecuadas puede suponer un incumplimiento sanitario y derivar en sanciones durante una inspección.